Cepo al dólar



Un concepto mal empleado y que lleva a opiniones encontradas con respecto al dólar es el ahorro. El común de las personas considera que comprar dólares con el dinero de sus sueldos que no gastan mensualmente y ponerlo en un frasco es ahorrar. Sobre todo porque ven aumentar ese dinero con el fruto de sus esfuerzos. En economía esto no es ahorrar, sino atesorar. El ahorro está vinculado a la inversión, lo que una persona ahorra y deposita en el sistema bancario es prestado a una firma que lo utiliza en su producción.
Veamos, en cambio, qué sucede con el atesoramiento. Ese dólar guardado en un frasco no está participando del incremento en la producción nacional, es simplemente un dólar en un frasco, por eso se lo considera “fuga de capitales” aunque no haya salido del país. A esto debemos añadir el hecho de que el comportamiento de las personas con respecto a la demanda del dólar se ve afectado por lo que cada persona cree que el promedio de las personas creen. Es decir, hay un sistema de creencias que influye de alguna manera sobre el precio del dólar (sucede lo mismo en el mercado de valores). Si cada persona cree que el promedio de las personas creen que el precio del dólar aumentará en el futuro, lo que sucederá es que cada persona querrá comprar dólares hoy para venderlos mañana y hacerse de esa ganancia. Al ser un pensamiento generalizado (influido por los medios de comunicación y opinólogos de todo tipo) el exceso de demanda de dólares por sobre la oferta hará que el precio del dólar suba hoy. A esto se lo conoce en economía como “profecía autocumplida”.
En el caso extremo en que todos consiguiéramos los dólares que queremos y los utilizáramos para efectuar transacciones, me estoy refiriendo a una economía dolarizada (sin moneda propia), se pierden herramientas fundamentales de política económica como la política monetaria y la cambiaria. Ambas son utilizadas para controlar la inflación y el nivel de competitividad de los productos locales en el mercado internacional.
¿Qué medidas se utilizan en las economías de todo el mundo para controlar el precio del dólar, es decir su cotización? Una medida es el tipo de cambio fijo, que se utilizó en nuestro país durante los años '90 perdiendo competitividad el sector agropecuario con un mayor nivel relativo de exportación en Argentina, debido a que el tipo de cambio que se utilizó estaba apreciado. Es así que nuestros productos agropecuarios resultaron más caros, y por lo tanto menos competitivos que los internacionales, razón por la cual fueron menos demandados. Otra medida, opuesta a la anterior, es la libre flotación del dólar sin intervención del Banco Central. Si esto se hiciera en el contexto que estamos viviendo, el precio del dólar subiría muchísimo y nuestra moneda se depreciaría incrementando la inflación. Veámoslo con un ejemplo. Se libera el mercado del dólar, como son muchos los que no confían en el Peso como moneda de ahorro irían a comprar dólares. Dado que no hay la suficiente cantidad como para todos los que lo demanden el precio sube, actuando como colador. Quienes no puedan pagar el dólar al precio desorbitado alcanzado querrán deshacerse de sus Pesos adquiriendo bienes, los cuales por la misma razón (exceso de demanda) aumentarán sus precios. Lo sintetizo así: los que puedan comprarán dólares, y los que no, latas de tomate. Y tanto los dólares como las latas de tomate aumentarán sus precios día a día, provocando una profunda recesión puesto que no habría salario que alcance.
Una medida intermedia es la flotación con intervención del Banco Central. De acuerdo al objetivo fijado por el BC respecto a la cotización del dólar, éste comprará o venderá dólares utilizando sus Reservas. Cuando haya exceso de oferta de dólares, comprará dicho exceso y cuando haya exceso de demanda venderá lo correspondiente. A su vez esto tiene otras implicancias, no es tan fácil como parece, tiene sus límites. En el caso de un exceso de oferta de dólares por parte de la población que llevaría a una baja en la cotización, el BC compraría la cantidad de reservas correspondientes a ese exceso. Por lo tanto habría una mayor cantidad de moneda nacional en circulación que si no es acompañada por una mayor demanda de esta, se desvalorizará provocando el aumento de precios anteriormente explicado y luego aumentará también el tipo de cambio nominal (la cotización) lo cual es contrario al objetivo buscado.
Otra herramienta es la prohibición de la compra y venta de la moneda extranjera en cuestión. Cuando la flotación administrada por el Banco Central no alcanza para contener la permanente fuga de capitales debido al atesoramiento en moneda extranjera, el Estado ve reducida su capacidad de desarrollar una política monetaria efectiva. Colocando un cepo al dólar, el Estado vuelve a tomar las riendas sobre su política económica, imprescindible para transitar este período de recesión en las economías de otros países.
Con respecto a los motivos por los cuales este gobierno no quiere seguir gastando sus Reservas en intervenciones del BC para controlar el tipo de cambio, están claramente explicados en las palabras de nuestro Ministro de Economía Hernán Lorenzino quien dijo: “Las reservas fueron desde siempre para este Gobierno parte de la política de desendeudamiento. Tanto como seguro frente a la crisis, así como fuente de financiamiento del Gobierno hacia el sector privado. (…) la política de acumulación de reservas es uno de los pilares del modelo. La política cambiaria es parte de esta estrategia. El objetivo es preservar las reservas para los objetivos de la política económica general”.
Es decir que se pretende que los dólares formen parte de un círculo virtuoso, ya sea pagando al menos los servicios de la deuda externa y financiando al sector privado para incrementar la producción interna. Los dólares atesorados en un frasquito, claramente no contribuyen al bienestar general. 
No pretendo defender a muerte este modelo desde ahora y para siempre, me estoy refiriendo al contexto que se está viviendo, de crisis internacionales que de algún modo nos afectan y de desvalorización de nuestra moneda que conllevaría a la recesión, a la caída del producto interno, es decir el ingreso originado en Argentina. No son medidas que se espera duren eternamente, sino hasta que pase la tormenta. El gobierno que tenemos y que elegimos en democracia (lo hayamos votado o no, y la mayoría lo hizo) tiene esta visión macroeconómica y de acuerdo a ella tiene claros objetivos de política económica, estemos de acuerdo o no. De nada sirve tirar abajo el modelo criticándolo sin proponer medidas que esté demostrado que funcionen. La economía no es una ciencia exacta, no se puede experimentar con la sociedad. Si se toma una medida tiene que estar debidamente justificada en el bienestar general.