Inductivismo (Epistemología de la economía)
Ejemplo: Supongamos que se ha observado el comportamiento semanal de la cantidad demandada (vendida) de un producto X y de su precio. El resultado de la observación ha sido el siguiente:
Observación 1: En la primera semana del mes de enero de 1999 se observó que el precio de X subió y la cantidad demandada decreció.
Observación 2: En la segunda semana del mes de enero de 1999 se observó que el precio de X subió y la cantidad demandada decreció.
Observación n: En la última semana del mes de diciembre de 1999 se observó que el precio de X subió y la cantidad demandada decreció.
Conclusión: Siempre que el precio sube la cantidad demandada decrece.
Suponemos que las condiciones enumeradas anteriormente se han satisfecho: el número de observaciones es grande, dichas observaciones se han realizado con circunstancias cambiantes: diferentes mercados, diferente comportamiento de otras variables como renta, precios de otros productos, etc...
Apliquemos el razonamiento lógico -propio del método hipotético deductivo-, en donde si p es verdadera y el razonamiento está bien hecho, entonces q es verdadera. Bajo esas consideraciones, este razonamiento no es válido. De hecho, el razonamiento inductivo no es -desde esta lógica- válido porque puede existir un hecho que contradiga la conclusión y sin embargo todas las premisas singulares siguen siendo verdaderas (Chalmers).
El problema del inductivismo es considerar lícito generalizar un argumento a partir de premisas singulares. Si un hecho determina que la conclusión a la que se había llegado es falsa cuando las premisas son verdaderas, el razonamiento lógico carece de validez.
Por la teoría microeconómica conocemos el caso de los bienes Giffen. Esta teoría establece una relación positiva entre precio y cantidad de un bien, que puede justificarse por el caso de personas con bajo poder adquisitivo que ante el aumento del precio de un bien inferior, demandan mayor cantidad del mismo, dado que no pueden comprar otro tipo de bienes.
La cuestión con este ejemplo radica en qué consideramos como "circunstancias cambiantes". No es lo mismo realizar las observaciones en 1999 que en 2008. Es decir, para la economía no basta con medir un año para conocer el comportamiento de una variable. También es importante establecer de qué tipo de bien se trata (de primera necesidad, normal, o de lujo).
Aunque este razonamiento no sea lógicamente válido, sí puede ser útil para un economista porque al ser una ciencia social, no se puede experimentar una y otra vez con la gente para establecer una relación causa-consecuencia unívoca. Entonces, lo que queda es observar, valerse de la historia y sacar conclusiones de acuerdo a los resultados obtenidos en la mayoría de los casos y bajos ciertas circunstancias, haciendo uso de la cláusula ceteris paribus para explicar o predecir hechos económicos a partir de modelos con un grado de abstracción importante de la realidad.
La definición que considero que mejor explica el por qué me parece útil a pesar de poder considerarlo inválido, es la siguiente:
"El término 'inducción' será usado aquí para designar todos los casos de argumentación no demostrativa, en las que la verdad de las premisas, aunque no entraña la verdad de la conclusión, pretende ser una buena razón para creer en ella" (Black, 1979).
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1 comentarios:
hola: por azar me encontré con este blog. Me parece muy interesante.Creo que lo voy a seguir.
Me parece graciosa la conclusión del señor Black (la cita al final del texto), a la que según entendí tu adscribes:El asume que el proceso inductivo no entraña verdad, pero la "verdad de las premisas" dan una buena razón para creer en él. O sea , hay buenas razones para creer en un proceso que no entraña la verdad. .....Simplemente curioso; acto de fe mística inaudito en estos tiempos tan faltos de ella.
Gonzalo
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